21 mayo, 2016

SANTISIMA TRINIDAD: DIME CÓMO VIVES Y TE DIRÉ EN QUÉ DIOS CREES



            Dios forma parte de la esencia de cualquier «religión». «Religión» tiene que ver con «religación». No podemos decir lo mismo de cualquier experiencia que tenga que ver de forma vaga, ambigua y sin perfiles claros con 'lo espiritual', pues nos podemos encontrar con personas inmersas en formas espiritistas o espiritualistas, pero que no creen en Dios o no viven en su presencia. Tres pasos en nuestra reflexión.
Saber «sobre» Dios. En una cultura que valora mucho el «saber», el tener «conocimientos», podemos preguntarnos qué sabemos sobre Dios; qué podemos decir sobre él. De la misma forma que podemos elaborar un discurso o ponencia sobre historia, política, sociedad, arte o psicología, también podemos articular una propuesta coherente sobre el problema de Dios y su misterio. Pero ¿es lo mismo tener conocimientos sobre Dios que creer en él?
Saborear a Dios. Cuando hablamos de Dios tenemos que recurrir necesariamente al mundo de la experiencia, propia y ajena. Nos faltan las palabras y aun sin querer usamos símbolos; no podemos ofrecer fotos ni dibujos de Dios y nos servimos de imágenes aproximativas a un misterio que nos envuelve y a la vez nos desborda. Es una presencia y una realidad que, cuando se ha hecho vida, no se olvida, porque no es una «lección aprendida», sino una parte viva de lo que somos y sentimos. Por eso, más que «saber sobre Dios», lo que necesitamos es «saborear a Dios».
Confesar a Dios. La fe cristiana es confesante y a la vez es moral. El cristiano cree en Dios «en» la Iglesia y «con» toda la Iglesia, y a la vez se compromete en su día a día con la fe que profesa. Para un cristiano, la fe que profesa en un Dios cercano e íntimo, misericordioso y compasivo, libertador y justo, la vive en su pequeño mundo. Dios es Padre de todos, es el Hijo amado revelado plenamente en Jesús, es el Espíritu vivificador y dador de vida. Dios es comunidad que ama, y sólo se tiene acceso a Dios desde el amor. Sólo el que ama puede «saber» de Dios, «saborear a Dios» y vivir según la voluntad de Dios. Por eso podemos decir, 'dime cómo vives, y te diré en qué Dios crees'.


Pedro Fraile

19 mayo, 2016

MI QUINTO LIBRO

Con motivo del Año Jubilar de la Misericordia, convocado por el Papa Francisco, tuve la ocasión de escribir un primer libre: 'Entrañas de misericordia. Jesús, ternura de Dios'.

Un tiempo después me propusieron que comentara un acróstico del Papa Francisco sobre la misericordia que él presentó con motivo de la felicitación de la Navidad a la Curia romana.


Este es el resultado. Es distinto al primer libro. En el primero intenté adentrarme en el mundo de la Misericordia en la Biblia, Palabra de Dios para los cristianos.


Este segundo, teniendo una matriz bíblica, es más 'práctico', más 'pastoral'.




Un título ambicioso. 

'Misericordia con todos y para todos'. 



Un subtitulo que nos habla de la parábola del Padre Misericordioso: 

'Conmovido, corrió a su encuentro'. 

En él encontraréis doce capítulos con un mismo esquema: 

1. El pulso de la vida 
2. Claves bíblicas 
3. Lectio divina 
4. Para trabajar 
5. Oración  

Esperemos que os sea útil.

Un saludo a todos

Pedro




17 mayo, 2016

LECTURA POLÍTICA DE PENTECOSTÉS


            El libro del Génesis, en sus primeros capítulos, nos habla de la «Torre de Babel». En mi juventud huía de los primeros capítulos de la Biblia porque los consideraba «poco científicos». Más tarde los uní a la fascinación que me producía todo lo mesopotámico: la Torre de Babel era un Zigurat, un resto de aquellas montañas de ladrillo que construían los pueblos caldeos cerca de sus ríos, para sus dioses; los judíos exiliados en Babilonia nos regalaban esta imagen que ellos habían visto con sus ojos, pues en Israel nunca hubo Zigurats/Torres de Babel. Ahora, cuando la vida ya ha pasado por muchos vericuestos, cuando aprendemos a leer la Biblia como «Palabra de Dios viva», y no como restos arqueológicos precientíficos, hago otra lectura: Babel lo hubo, lo hay y lo habrá. Porque, ¿acaso nuestro presente político en España no se parece a Babel?

Vayamos por partes: El PP (Partido Popular) es un conglomerado de antiguos «liberales» tanto en lo político como en lo económico; de defensores del «neoliberalismo postmoderno»; de «conservadores» de toda la vida y sus reformulaciones (los «neocons»); de los «monárquicos» y también de algunos resquicios mínimos de la extinta «Democracia Cristiana», esa que nunca tuvo hueco en España. Les une que todos hablan de España; al menos.
El PSOE (Partido Socialista Obrero Español) perdió hace muchos años la «S» de «socialista», al menos cuando renunció hace años con Felipe González al «Socialismo marxista» (el socialismo científico de nuestros estudios universitarios, el de Marta Hacneker); hoy se mueve en la «S» de «Social Democracia». Luego se cayó la «O» de obrero, pues reúne a profesiones liberales, intelectuales, artistas etc.; ahora se le cae la última sigla: en Cataluña es PSC, en el País Vasco PSE (de Euzkadi); en Valencia quieren que sea PSV… la «E» de «español» ¿se caerá sin remedio?.
Aún no sé bien quiénes son los de Ciudadanos (economía libre de Mercado, liberales en cuestiones sociales, quieren que España sea España…). Falta más definición, más «chicha». Recoge de unos y de otros. Hay que esperar.
Nos queda Podemos, donde esta mañana decían los Medios de Comunicación que, por el momento, habían reunido a ¡dieciséis formaciones políticas distintas! Ahí es nada. El nuevo gurú es capaz de unir a anticapitalistas, comunistas, independentistas, anarquistas, animalistas,, veganos, cabreados, indignados, ecologistas… incluso he visto a un grupo que se hace llamar «Piratas de Catalunya»; no es mentira, ved vosotros mismos las siglas. Puede ser que de dieciséis grupos pasen a más…
Permítanme un inciso. ¿Se habían dado cuenta de la importancia que tiene el diseño y el marketing en las dos últimas formaciones? Ambas han renunciado a llamarse «Partido», que suena muy feo. Amas se sirven de una sola palabra, en plural. Unos apelan a ser «ciudadanos», ¿quién niega esta palabra? ¿no es patrimonio de todos? Los otros prefieren un verbo, copiado de Barak Obama, cuando popularizó su «yes, we can» («podemos», en Inglés); es una sola palabra, también, que transmite «capacidad», «futuro», «alternativa», «fuerza»… En ambos casos una sola palabra, que, curiosamente acaba en «-os»; esto ya es pura casualidad (¿o no?).
Bueno. La Biblia dice que Dios hizo que en Babel se confundieran las lenguas, de forma que todos trabajaban, pero sin orden, ni concierto; por tanto un esfuerzo vano. ¿No estamos en España en un nuevo Babel?  El PP no quiere a Podemos ni al PSOE ni a Ciudadanos; el PSOE lo mismo con matices: no al PP, pero no le hace ascos en algunos lugares a Ciudadanos y en otros a Podemos; Podemos reúne a un montón de siglas contra la «vieja política», pero no reúne a Ciudadanos, a pesar de que ellos dicen que no son «viejos», que son «los nuevos». ¡Vaya guirigay! No sé qué pasará después del 26-J, día de las elecciones, pero sí que pasará a los libros de Historia de España este triste año 2016 por el espectáculo que están dando nuestros profesionales de lo político.
Este domingo pasado celebrábamos en la Iglesia Católica la Solemnidad de Pentecostés, que es todo lo contrario a Babel. Pentecostés es capacidad de escuchar, de oír, de dialogar, de proponer, de aceptar. Pentecostés es sabiduría, es consejo, es prudencia, es temor de Dios. Pentecostés es humor, es humanidad, es humildad.
Pedimos que el Espíritu Santo transforme el mundo, la Iglesia, los corazones, las comunidades… también que ilumine a nuestros políticos  Señores políticos, sean del color que sean, ¡déjense llevar por Pentecostés!

Pedro Fraile