El
libro del Génesis, en sus primeros capítulos, nos habla de la «Torre de Babel».
En mi juventud huía de los primeros capítulos de la Biblia porque los
consideraba «poco científicos». Más tarde los uní a la fascinación que me
producía todo lo mesopotámico: la Torre de Babel era un Zigurat, un resto de
aquellas montañas de ladrillo que construían los pueblos caldeos cerca de sus
ríos, para sus dioses; los judíos exiliados en Babilonia nos regalaban esta
imagen que ellos habían visto con sus ojos, pues en Israel nunca hubo
Zigurats/Torres de Babel. Ahora, cuando la vida ya ha pasado por muchos vericuestos,
cuando aprendemos a leer la Biblia como «Palabra de Dios viva», y no como
restos arqueológicos precientíficos, hago otra lectura: Babel lo hubo, lo hay y
lo habrá. Porque, ¿acaso nuestro presente político en España no se parece a
Babel?

El PSOE (Partido
Socialista Obrero Español) perdió hace muchos años la «S» de «socialista», al
menos cuando renunció hace años con Felipe González al «Socialismo marxista»
(el socialismo científico de nuestros estudios universitarios, el de Marta
Hacneker); hoy se mueve en la «S» de «Social Democracia». Luego se cayó la «O»
de obrero, pues reúne a profesiones liberales, intelectuales, artistas etc.;
ahora se le cae la última sigla: en Cataluña es PSC, en el País Vasco PSE (de
Euzkadi); en Valencia quieren que sea PSV… la «E» de «español» ¿se caerá sin
remedio?.
Aún no sé bien
quiénes son los de Ciudadanos (economía libre de Mercado, liberales en
cuestiones sociales, quieren que España sea España…). Falta más definición, más
«chicha». Recoge de unos y de otros. Hay que esperar.
Nos queda
Podemos, donde esta mañana decían los Medios de Comunicación que, por el
momento, habían reunido a ¡dieciséis formaciones políticas distintas! Ahí es
nada. El nuevo gurú es capaz de unir a anticapitalistas, comunistas,
independentistas, anarquistas, animalistas,, veganos, cabreados, indignados, ecologistas…
incluso he visto a un grupo que se hace llamar «Piratas de Catalunya»; no es
mentira, ved vosotros mismos las siglas. Puede ser que de dieciséis grupos pasen
a más…
Permítanme un
inciso. ¿Se habían dado cuenta de la importancia que tiene el diseño y el
marketing en las dos últimas formaciones? Ambas han renunciado a llamarse
«Partido», que suena muy feo. Amas se sirven de una sola palabra, en plural.
Unos apelan a ser «ciudadanos», ¿quién niega esta palabra? ¿no es patrimonio de
todos? Los otros prefieren un verbo, copiado de Barak Obama, cuando popularizó
su «yes, we can» («podemos», en Inglés); es una sola palabra, también, que
transmite «capacidad», «futuro», «alternativa», «fuerza»… En ambos casos una
sola palabra, que, curiosamente acaba en «-os»; esto ya es pura casualidad (¿o
no?).
Bueno. La
Biblia dice que Dios hizo que en Babel se confundieran las lenguas, de forma
que todos trabajaban, pero sin orden, ni concierto; por tanto un esfuerzo vano.
¿No estamos en España en un nuevo Babel?
El PP no quiere a Podemos ni al PSOE ni a Ciudadanos; el PSOE lo mismo
con matices: no al PP, pero no le hace ascos en algunos lugares a Ciudadanos y
en otros a Podemos; Podemos reúne a un montón de siglas contra la «vieja
política», pero no reúne a Ciudadanos, a pesar de que ellos dicen que no son
«viejos», que son «los nuevos». ¡Vaya guirigay! No sé qué pasará después del
26-J, día de las elecciones, pero sí que pasará a los libros de Historia de
España este triste año 2016 por el espectáculo que están dando nuestros
profesionales de lo político.
Este domingo
pasado celebrábamos en la Iglesia Católica la Solemnidad de Pentecostés, que es
todo lo contrario a Babel. Pentecostés es capacidad de escuchar, de oír, de
dialogar, de proponer, de aceptar. Pentecostés es sabiduría, es consejo, es
prudencia, es temor de Dios. Pentecostés es humor, es humanidad, es humildad.
Pedimos que el
Espíritu Santo transforme el mundo, la Iglesia, los corazones, las comunidades…
también que ilumine a nuestros políticos
Señores políticos, sean del color que sean, ¡déjense llevar por
Pentecostés!
Pedro Fraile