
Pedro. ¿Te das cuenta, José Luis, de cómo se nos han comido el pan
sin que nos demos cuenta?
José Luis. ¿De qué hablas? Hay tantas cosas en las que nos ganan la
partida.. ¿a qué te refieres?
Pedro. A esa fiesta de Halloween. No lo digo solo porque sea una
importación extranjera, una fiesta sajona, que viene de Irlanda pasando y
recreada en los Estados Unidos, que se ha metido en nuestras vidas sin permiso,
sino por lo que supone en nuestra cultura.
José Luis. Ya. Esa es la condición española, nos falta criterio; a
veces, solo porque venga de fuera, es suficiente. Parece que porque sea
norteamericana, va a ser mejor, como si fuera una cultura superior. No
aprendemos. Aparte de cierto complejo de inferioridad cultural.
Pedro. A mí lo que me molesta no es solo que sea un motivo
comercial, para vender más, sino que hasta los ayuntamientos la fomenten. No se
dan cuenta de que lo que promueven es una nueva forma de ver al ser humano. Nos
cambian nuestra ‘antropología’
José Luis. Ja, ja
(se ríe). ¿Y de eso te sorprendes? El ser humano está en manos de todos, de los
comerciantes, de los políticos, de los filósofos; también de los curas. Todos
hablan de él y todos pretenden saber qué es lo que quiere y qué es lo mejor
para él. Eso sí, por lo general venden una ‘trivialización’ del ser humano, no
se meten a fondo en su misterio.
Pedro. Ya, José
Luis, su misterio. La ‘fiesta de Halloween’ es una fiesta de los ‘muertos
vivientes’, de los ‘zombis’. Reducen el ser humano a carne, a carne que da
miedo, a carne fea, sin futuro… Parece una fiesta de la fealdad, de la
corrupción, ¿eso es el ser humano?
José Luis. El ser
humano es misterio. Te lo digo porque lo sé, del verbo «saber», por
experiencia. No interesa que nadie se pare a preguntar sobre la suerte de las
personas, sobre su historia, sobre su belleza, sobre sus proyectos, sobre sus
tragedias… La fiesta de Halloween reduce la condición humana mortal a figuras
terribles feas que asustan. Ese… no es el hombre. Al menos el hombre ‘creado a
imagen y semejanza de Dios’, que decís los teólogos.
Pedro. Ya. En
teología hablábamos del hombre como sujeto libre, como protagonista de su
destino, como forjador de futuro… también
como sujeto de contradicciones y de pecado… Los de Halloween o bien lo desconocen,
o lo desprecian, o las dos cosas. O peor aún, lo quieren cambiar. Quieren que
cambiemos la imagen del hombre ‘creado a imagen de Dios’, en quien ponemos
nuestro único espejo en el que mirarnos, y nuestro futuro.
José Luis. Pedro,
Pedro, tú siempre tan crédulo. ¿De verdad alguna vez has pensado que la
sociedad se ha tomado en serio la condición del hombre, su tragedia y su destino final en Dios? Eso se
queda para unos pocos. Para la mayoría la condición humana es seguir esa
secuencia: nacer-crecer-reproducirse y morir. E es el ciclo completo, y no hay
más.
Pedro: Ya; es
verdad. Pero yo no me resigno. Yo sigo creyendo en la grandeza de cada persona,
de cada ser humano, en su presente y en su futuro. Yo sigo creyendo que no hay ‘necrópolis’,
ciudades de los muertos, sino ‘cementerios’ (dormitorios) en espera de la
Resurrección.
José Luis. Pedro,
tú siempre has pecado de ser muy ‘confesional’ y muy ‘confesante’. Eso que
dices está muy bien, pero ¿se lo cree la gente, nuestra gente?
Pedro. Es verdad.
Para muchos la farándula que se crea en torno a Halloween es un antídoto para
no pensar en la verdadera condición que a todos nos afecta. Es mejor hacer
chanza y broma y no pensar.
José Luis. No sufras
por eso, Pedro. Sufre por la gente que sufre y sufre por esta Iglesia nuestra que
tiene un mensaje precioso de vida en Jesús Resucitado, y que no termina de ver
el camino para exponerlo con fuerza y atractivo.
Pedro. Un abrazo
y hasta la próxima conversación.
José Luis. Un
abrazo para ti y los tuyos.
Solemnidad de Todos los Santos de 2017