El
«internet», como se conoce coloquialmente, a pie de calle y de forma habitual,
no es bueno ni es malo. Como la tele, la radio o los periódicos, los libros y
las revistas no son ni buenos ni malos. Son en unos casos «soportes», en otros
son «medios». No me atrevo a decir si son «informativos» o «deformativos»; si
son «de opinión» o de «manipulación». De esto último tratan estas reflexiones,
centrándome en «el internet», la red social por antonomasia.
Estamos
en la era digital, aún en mantillas. Nos sorprendemos con lo que podemos hacer,
pero no podemos ni imaginar lo que haremos en este mismo año o en los próximos
años; mucho menos el futuro que se nos depara en los próximos decenios… La «era
digital» nos adelanta con sorpresas ilusionantes, rapidez inimaginable e
inmediatez absoluta.
Todo
en esta vida tiene sus «tendones de Aquiles», sus puntos débiles, por los que
fallan hasta los mayores campeones. En términos bíblicos, el ídolo gigante
hecho de metales preciosos, que nos narra el libro de Daniel, tenía los pies de
barro. También el «internet» tiene los pies de barro; y estos son el
tratamiento de las noticias, la plausibilidad de sus informaciones, el servicio
a intereses particulares. Dicho de forma contundente: el sacrificio de la verdad
a las diosas manipulación, deformación, bulo o mentira.

Retomando
que los bulos son «virales», hay que estar muy atentos, pues por lo general no
son «ingenuos» sino que van cargados de «mala intención». Unos son aviesos y
perversos, otros son manipuladores de la verdad, otros solo buscan meter
cizaña. En esta terrible crisis de la guerra de Siria e Irak, la que ya se
conoce como «guerra contra el yihadismo», parece que vale todo. Bien saben mis
lectores que yo no solo soy católico y que no pierdo ocasión para decirlo; que
denuncio la persecución a los cristianos de aquellos países que están matando
por ser cristianos; que denuncio en este blog el intento de exterminar a los
cristianos del próximo oriente…, pero esto no impide que denuncie también
algunas informaciones que son «bulos» para alimentar el odio contra los
musulmanes. Hay que hilar muy fino. Hay que contrastar cada información. Solo
porque nos llegue un «guasáp» o incluso porque veamos una foto en el «feisbuk»,
no quiere decir que sea verdad. No se puede propagar el odio. Ni contra los
cristianos ni contra los musulmanes. No se puede extender un reguero de pólvora
y encenderlo. Es una grave irresponsabilidad. Decir la verdad siempre;
denunciar las injusticias y las violencias siempre; pero nunca por medio de
bulos. No lo digo esto por decir, sino porque en los últimos meses han corrido
por la red noticias terribles, videos y fotos que luego han tenido que
desmentir en algunas ocasiones, porque eran claramente incitadoras al odio,
pero sin fundamento. La mayor parte, por desgracia, son ciertas; pero no todas ¿Qué
hay que hacer? Buscar en más de un medio si esa información es verídica; no
vaya a ser que ese medio haya sufrido también el engaño yu se haga eco de una
noticia malintencionada. Segundo, leer la misma información en más de un medio,
a poder ser de tendencia diferente, para evitar manipulaciones ideológicas o perversas.
Jesús nos dijo que la «verdad nos hará libres»; hay que «servir a la verdad».
De
la mano de los bulos, y en la misma línea de la inseguridad y violencia que se
ha extendido por doquier (es un hecho innegable, y hoy por hoy imparable), hay
que denunciar también las «falsas alarmas». ¿Acaso no ha recibido usted en
cualquiera de sus «receptores» de información (teléfono, «Tablet» o «portátil»)
avisos confidenciales de que no vaya al metro, o a un centro comercial famoso,
o a una concentración importante porque un primo de su primo, que tiene a su
vez una amiga policía, que está bien relacionada con el jefe de seguridad de la
portería de un ministerio… le ha dicho que va a haber un atentado inminente. Yo
he llegado a ver en mi «móvil» la foto de un documento que parecía ser de la policía
donde se avisaba de estos próximos y terribles acontecimientos. Narrado con un
poco de sorna, pero esto es así. ¿Quién creó el bulo y quién lo expandió hasta
convertirse en viral? No se puede meter miedo a la gente. No se pueden correr
los bulos y alimentar las falsas alarmas. Por una parte porque es muy grave que
la gente viva asustada, con ansiedad, atemorizada. Por otra porque se les hace
el juego a los terroristas y maleantes que precisamente quieren eso, que
vivamos arrodillados en permanente estado de shock. Como en
este mundo complejo que nos toca vivir, nada es sencillo de por sí, alguno
preguntará. ¿Y si los avisos son ciertos? ¿No tenemos que creer a nadie? ¿Y si
la población civil, que de por sí es inocente y buena, consigue protegerse por
medio de estos avisos de «los malos»?
El
tercer caso que nos ocupa, dentro de este mundo de «internet» es el de las
manipulaciones. Sería muy fácil poner ejemplos. Solo pongo uno porque es
chocante a la vez que peligroso: las frases del papa Francisco. Es verdad que
el actual papa Francisco cae muy bien a la gente. Es verdad que dice frases
chocantes. Es verdad que a veces dice frases ingeniosas. Es verdad que a veces
te tienes que parar a pensar lo que dice, no porque el papa no sea cristiano o
católico, ¡hasta ahí podríamos llegar!, sino porque no estás acostumbrado a que
un papa de la Iglesia diga algo semejante. Ahora bien ¿todo lo que se le
atribuye al papa Francisco es del papa Francisco? Esta pregunta no es mía, sino
que hace tiempo la recogí en la red. Han tenido que avisar, desde la Santa
Sede, precisamente porque han detectado que se le atribuyen al bueno del papa
jesuita argentino, frases que no son suyas. ¿Es peligroso? Puede que sí y puede
que no. Si las frases están en línea con el reino de Dios y su justicia no pasa
nada; pero ¿y si se ponen en su boca afirmaciones graves que él no ha dicho? Lo
mismo que he dicho más arriba. Leer, contrastar, buscar en medios oficiales o
serios, buscar la fuente, no conformarse con una sola información etc. Todo
puede ser manipulado. En este mundo de «redes» que se entrecruzan, sin citar
fuentes autorizadas, con la única autoridad de que «lo he leído en internet», aún
más. También el papa Francisco está sometido a este riesgo. ¿Qué es la mentira?
A veces no es «no decir la verdad», sino decir «medias verdades», «verdades a
medias» o «mentiras con visos de verdad».
Pedro Ignacio Fraile
1 de Abril de 2016