No. No me he ido de cabeza. Sé lo
que digo, y además de argumentarlo lo defiendo. ¡Bendita sea la fiesta horrible
de Halloween porque nos está “despabilando” a los adormilados, arrellanados en
nuestra zona de comodidad, atontados por el sopor de una fe sedante y sedada,
cansada, sin chispa, sin gracia.

- Belleza contra fealdad. La fiesta
de Halloween exalta la fealdad, la corrupción, lo negro, la sangre… El ser
humano es materia putrefacta. Por el contrario, la fe cristiana nos
recuerda nuestra belleza inscrita en el corazón de todo ser humano: hemos
sido creados por amor, a imagen y semejanza de Dios. Somos “bellos”,
aunque el pecado se haga presente en nuestra vida; pero el pecado no anula
ni destruye esta belleza.
- Esperanza contra desesperanza. La
fiesta de Halloween es la fiesta de la muerte. Los muertos reviven, pero
son muertos. El destino del hombre, dice, es la muerte y el olvido. La fe
cristiana en su fiesta de Todos los Santos nos habla de Vida eterna, de
Resurrección, de esperanza. No una esperanza como ilusión que nace de la
carencia humana, sino una esperanza que nos ha ganado Cristo por su
Resurrección.
- Providencia contra destino. La
fiesta de Halloween habla de brujas, de fantasmas, de muertos que deben expiar
culpas no perdonadas. Es la consecuencia de un destino cruel del que no te
puedes separar. La fe cristiana habla de un Dios providente, que nos
acompaña con amor; que nos da libertad, que sufre en nuestras decisiones
equivocadas y que nos espera con ternura.
- Santidad contra demonización. La
fiesta de Halloween va acompañada de diablos y demonios que nos recuerdan
un futuro de ‘fuego’, de ‘condena’. La fiesta de Todos los Santos nos
habla de Salvación, en Dios, por Jesucristo. Dios es el Santo, y nosotros
estamos llamados a participar de esta santidad. No estamos llamados a la
condenación.
- Alegría contra miedo. La fiesta de
Halloween ensalza el miedo, el susto, la angustia, el desasosiego, el
pavor y temblor. La fiesta de Todos los Santos ensalza la alegría
cristiana que nace de la esperanza que tenemos en Cristo. Un cristiano
triste es un triste cristiano.

Queridos
amigos lectores, Halloween ha venido para quedarse; pero ha venido también, sin
que lo sepa y sin que quiera, para ‘espabilarnos’ a los adormecidos y bien
servidos cristianos, que parece que no sabemos ni en qué creemos ni en qué
esperamos.
Feliz día….
¡de Todos los santos!
Pedro Ignacio
Fraile Yécora
31 de Octubre
de 2017, Víspera de la Solemnidad de Todos los Santos
Gracias por esta magnífica reflexión!! Así lo difundo en clase,hablando a los alumnos de la santidad,de todos los santos canonizados y anónimos,fiesta llena de alegría, y del día de difuntos, que es el 2 de noviembre.... Espero y deseo de corazón que nos vayamos espabilando todos...feliz día de los santos!!
ResponderEliminarGracias Pedro Ignacio. Creo que has hecho un análisis muy ecuánime, sereno y justo, desde la fe criatiana qué es una fe de esperanza gozosa. Halloween muestra un futuro negro, grotesco, de vacío. Usemoslo desde la ridiculización de lo grotesco. Dejemos que nuestros hijos se diviertan, pero intentemos que progresivamente sean conscientes y capaces de diferenciar la envoltura de la esencia de las cosas. Gracias de nuevo
ResponderEliminarGracias, maestro.
ResponderEliminarPodemos verlo también desde otro punto de vista. Lo que Halloween nos muestra es un mundo sin Dios. Es, en el fondo revelación de Dios en su ausencia. Esta es la parcialidad llamada a la superación, a la Transfiguración, a la comunión en la única Realidad.
El valor pedagógico de esta fiesta es mostrarnos aquello que ya ha sido superado y que no puede retenernos. Ya no cuentan tanto sus orígenes como el valor que le demos en la actualidad. El dinamismo de la vida se impone incluso sobre la muerte Y la comprensión que de ella tenemos. Podría ser, incluso, un buen modo se iniciarse en el acercamiento al tabú que aún mantenemos sobre la muerte, parte decisiva de nuestra vida.
Halloween, contracción de All Hallows Even (víspera de todos los Santos) es lo que hay antes de nuestra Comunión de los Santos en Dios. Deberíamos saber hacer de ella un primer paso, un punto de partida. Todo es ponerse en camino donde la fealdad de un mundo sin Dios nos muestre la belleza de su contrario.
Un abrazo y gracias.