11 febrero, 2026

Jesús nos libera de los falsos escrúpulos

 

Evangelio: Marcos 7,14-23

 En aquel tiempo llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oír, que oiga».

Cuando dejó a la gente y entró en casa le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «¿Tan torpes sois también vosotros? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón,
sino en el vientre, y se echa en la letrina». Con esto declaraba puros todos los alimentos. Y siguió: «Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia,
difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

 

Comentario

El texto que leemos hoy es una continuación del argumento de ayer sobre la «pureza» e «impureza». En este caso, la discusión se circunscribe a un grupo de confesión judía que tiene unas Escrituras de referencia, pero lo podríamos ampliar a la condición humana en general. La pregunta es: ¿acaso algún ser humano es impuro? ¿Cómo se contamina un ser humano? ¿Por comer alimentos impuros? ¿Por entrar en contacto con objetos declarados impuros? Algunas personas «naturalmente religiosas», que llevan este asunto a los extremos, pueden caer en los escrúpulos, que condicionan gravemente toda su vida. Jesús, una vez más, aborda el tema y le da un sentido nuevo y coherente. Sabe que el tema es difícil, pues sus oyentes son judíos, y no puede ignorar la situación. Nada que viene de fuera –alimentos, objetos de uso, incluso personas con las que convives– pueden ser impuras o transmitir impurezas. ¿Qué es, por tanto, impuro? Todo aquello que nace de nuestro corazón obstinado, retorcido, malintencionado, corrosivo o pernicioso para nosotros o para los demás.