31 mayo, 2016

CANTAD CON CÍTARAS PARA EL SEÑOR. IN MEMORIAM DE CARMEN CAÑADA, STJ.



Nuestra sociedad necesita personas sensibles, con finura de espíritu, luminosas, y por qué no decirlo, «creyentes». Las tres primeras cualidades son propias de los artistas; la última lo es de aquellos que se abren al misterio de Dios y lo acogen.
            Carmen era artista, componía y tocaba la cítara, pero sobre todo era «creyente». Recuerdo una anécdota con ella. En torno al año 92 o 93, si no recuerdo mal, le invitaron a que diera un concierto de cítara en la Parroquia de San Francisco de Tarazona. Al día siguiente ella volvía a su «Casa de Oración» cerca de Zaragoza. Como yo tenía que ir, me pidieron que la llevara a ella y a su cítara. Esa noche cayó una notable nevada, y ni cortos ni perezosos los dos emprendimos el camino. Entonces no me dijo nada, pero unos años más tarde, con esa sonrisa que ella tenía siempre en la boca me recordó: «¿te acuerdas de la nevada y el miedo que pasamos?
            Mis últimos recuerdos personales de ella son en la Pascua del año 2008. La celebramos un grupito en la «Casa de Oración». Todo muy cuidado, muy preparado. Profundo, con largos tiempos para la oración y la contemplación. Con tiempo, con mucho tiempo. Ella ensayaba con su cítara los cantos antes de comenzar las celebraciones. Espacio para cada uno de nosotros y para nuestro encuentro con Dios en la Pascua de su hijo Jesús.
            No hace mucho estuve a punto de escribirle para preguntarle si las letras de unos poemas que cantaba en sus discos eran suyas. Yo estaba preparando mi libro «Entrañas de misericordia. Jesús, ternura de Dios», y cuando llegué a la «mirada de Dios» recordé lo que ella nos ensayaba en las preparaciones de los momentos de oración.
            Una canción que repetíamos decía: «El mirar de Dios es amor, el mirar de Dios es amor». Otra decía en su verso «ayúdame a ver las cosas como tú las ves». Preparando estas notas he visto que la letra no es suya, pero sí la música. No importa, porque la belleza y la profundidad es la misma.

Ayúdame a mirar con amor 
Texto: M. Iceta / Música: C.Cañada

Ayúdame a mirar con amor
a descubrirte en el silencio.
Ayúdame a mirar con amor,
a ver las cosas como Tú las ves. (bis)

            Ella publicó discos con textos bíblicos, otros tomados de los santos carmelitas o de los poetas, y los musicalizaba. En otros la letra y la música eran suyas.





Purifica mis deseos 
Texto y música: C.Cañada

Purifica mis deseos,
silencia mi corazón.
Cura todas mis heridas,
enciende en tu Amor mi amor.
Purifícanos, siléncianos,
Cúranos, cúranos, enciéndenos.

            Carmen ayudó a que muchos cristianos de Zaragoza y sus alrededores, religiosas de la Compañía de Santa Teresa, sacerdotes, laicos etc. se iniciaran en el mundo de la oración. En su proyecto mimado la «Casa de oración», en el barrio de Garrapinillos, cerca de Zaragoza, miles de personas hemos rezado y hemos aprendido a rezar. Carmen fue, como se dice en una expresión «cursi», una «adelantada a su tiempo», pues entendió que el futuro era de los orantes.
            Ayer, lunes, 30 de Mayo, en una carretera de la provincia de Zaragoza, moría en un accidente de tráfico en el que viajaba con otras religiosas. Murieron dos Teresianas y otra compañera quedó muy grave. Hoy todos los cristianos de a pie y de bien, de las tierras aragonesas y aledaños, estamos de luto. Un luto esperanzado, pues Carmen era creyente de cuerpo entero, y sabemos que estará tocando su cítara, con los ángeles, en la presencia de Dios. Descanse en paz.